LA ARQUITECTURA POPULAR, EL LENGUAJE DE LA SOCIEDAD

Dentro de la Sevilla antigua que desaparece y como piezas de arquitectura popular de indudable interés, se encuentran los corrales de vecinos. Un corral es, en esencia, un edificio compuesto por un gran patio rodeado de habitaciones que se abren a él, aunque los ejemplos son de gran variedad debido a la diversidad de planta, alzado, volumetría, técnica constructiva, etc. Precisamente por esta diversidad edificatoria, los corrales constituyen una parte irreemplazable de la imagen de la ciudad. Si a ello añadimos que la mayoría son inmuebles del siglo XIX o de centurias anteriores, y que albergan una población cuyas peculiaridades han constituido a menudo tema de investigación de antropólogos y sociólogos, obtendremos los tres parámetros primordiales que justifican la importancia de los corrales de vecinos como elemento integrante de nuestro entorno urbano. Y tanto más si observamos que la dinámica urbanística propia de este medio -sustitución, renovación, obsolescencia, rehabilitación, puesta en valor, permanencia- incide de forma aguda en este tipo de edificios.


El corral es una clase de vivienda donde se albergaba una parte importante de la población sevillana de oficios. Allí vivían albañiles, herreros, carpinteros, tejedores, blanqueadores, carreros, lavanderas, planchadoras, costureras, criadas, zapateros, –muchos de los cuales tenían su banco en el propio corral y vivían de la clientela del mismo– y un sinfín de oficios. Hay que tener en cuenta, no obstante, que el corral no es sólo lugar de habitación sino además de convivencia y estrechas relaciones sociales. Por tal motivo, incluso podría hablarse de microsociedades susceptibles de ser estudiadas como comunidades peculiares, aunque actualmente hayan perdido la mayoría de sus rasgos diferenciadores.

La vida en el corral giraba en torno al patio, centro geográfico y neurálgico del grupo humano que allí se albergaba. Allí se encontraba satisfacción a las necesidades de albergue al tiempo que una respuesta a las necesidades sociales y de relación. El corral festejaba el bautismo de un hijo, asistía a una pelea entre madres por causa de sus hijos, criticaba o reprendía al borracho, pendenciero o inoportuno, se divertía conjuntamente en la celebración de la Cruz de Mayo, en un Domingo de Piñata, en la fiesta patronal, y finalmente asistía a la mortaja, velatorio y entierro de algún vecino.

Pues bien, por todos estos motivos y muchos más, he querido dedicar esta intervención en el blog a los corrales de vecino, algo sumamente importante en la historia del pueblo andaluz y muy poco conocido y explotado turísticamente hoy día. Mi idea es mostrar una ruta turística que hicimos un día unos amigos y yo. Como en Sevilla son casi 190 los corrales de vecinos existentes, de los cuales tan sólo conozco 35, simplemente os nombraré cuatro de los más característicos por si algún día os apeteciera visitarlos:

  • El “Patio de la Encarnación” ubicado en la calle Pagés del Corro 128 es un humilde patio del barrio de Triana. Este patio vio nacer a Eduardo Corrientes, el máximo defensor de los corrales y patios de Sevilla, que fue fundador y presidente de COPAVETRIA (Corrales y Patios Vecinos de Triana).


  • El “Corral del Esquivel” se encuentra en C/ San Juan de Oviedo 1-3 y como los demás corrales es, en esencia, un edificio compuesto por un gran patio rodeado de habitaciones que se abren a él. En los diferentes corrales hay una diversidad edificatoria (alzado, planta…), que hacen que todos y cada uno de los corrales constituyan una parte irreemplazable de la imagen de la ciudad.

  • El “Corral del Coliseo” es un antiguo corral de comedias del siglo XVI. Situado en la C/Alcázares 5-6-7 de Sevilla, cerca de la Plaza de la Encarnación. Aún se conservan algunos documentos que muestran algo de lo que significó este monumental edificio en el teatro sevillano de principios del s. XVII.

  • El “Corral del Conde” es un edificio único del S. XVI, ubicado en el Centro de Sevilla en C/Santiago 25, catalogado "Patrimonio Histórico Cultural". Se trata de un antiguo patio de vecinos que conserva intacto el encanto de la época, manteniendo los elementos propios de los corrales medievales: patio central empedrado, fuente, lavadero, galerías de madera, horno de pan, capilla...


Por último decir que espero que os motive la idea y valláis a visitarlos. Y que una vez allí descubráis, como hice yo, la importancia del lenguaje de la arquitectura popular en las sociedades pasadas. Espero también que sintáis “in situ” el significado del legado de nuestros antepasados y que mi labor de haber trasladado un pasado histórico hasta un medio presente haya servido de algo.

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