MI ÚLTIMO VIAJE

“Todo comenzó con un viaje” en barco alucinante. Se trataba de un crucero por las islas griegas en régimen de todo incluido. Nuestro grupo se componía de 12 personas de entre 21 y 26 años. Da la casualidad que esa semana éramos el único grupo de jóvenes que

íbamos en el barco, con lo cual llamábamos bastante la atención, todo el mundo nos conocía. Todos nos llamaban los “sevillanos”. También coincidió que el barco en estas fechas no estaba muy lleno puesto que de 1800 plazas que había sólo se cubrieron unas 400, realmente eran más tripulación que pasajeros según nos dijeron.

Pues bien nuestro viaje comenzó el 6 de Abril. Salimos con destino Barcelona en vuelo directo, allí pasamos el domingo visitando la capital. Dos amigas y yo la recorrimos por nuestra cuenta ya que teníamos un buen amigo catalán, Jose Manuel, que nos acogió en su casa y nos trató como si fuésemos parte de la familia. Visitamos algunos de los lugares más importantes de la ciudad como La Sagrada Familia, La Casa Batlló, Montjuit, etc. La verdad que tuvimos un guía inmejorable. Dormimos en su casa y a la mañana siguiente nos reunimos con el resto del grupo en el aeropuerto para salir rumbo a Atenas.

7 de Abril (Atenas): A la llegada a Atenas tuvimos que adelantar una hora nuestros relojes. Un autobús de la organización (Pullmantur), nos recogió y nos trasladó hasta el puerto. Nuestra primera impresión de la ciudad fue que en principio, Atenas no era tan distinta a Sevilla. Especialmente la parte nueva de la ciudad. En breve cambiaría nuestra apreciación. Arribamos al barco y lo primero que hicimos fue ir a comer. La comida nos pareció exquisita, era un buffet con todo tipo de alimentos, para todos los gustos. Más tarde fuimos a los camarotes. No eran muy grande (en el nuestro dormiríamos las cuatro chicas) y el baño era minúsculo, pero nos daba igual, lo importante era estar allí. Conocimos a nuestra camarera de piso, Paula, que nos trató como si fuésemos sus hijos, y nos ayudó incluso en algún que otro percance sin dudarlo ni un momento. Tras acomodarnos fuimos a recorrer la ciudad, un montón de taxistas se pegaban por llevarnos a la Acrópolis, aunque nos querían cobrar burradas. Gracias a que una empleada del puerto nos rescató y nos explicó perfectamente como utilizar el transporte público.

La Acrópolis nos pareció increíble, aunque no pudimos ver el Partenón ya que para cuando llegamos acababan de cerrar. Si pensáis ir enteraros bien de los horarios para que no os pase lo que a nosotros, fijaros en qué día de la semana lo vais a visitar puesto que cambian. Visitamos también el templo de Zeus y el parlamento, donde pillamos el cambio de guardia que es bastante singular. Tras esto regresamos agotados al barco. Nos preparamos, y bajamos a cenar al restaurante. Nuestros camareros eran super atentos, nos trataron realmente bien durante todo el viaje (ese día iniciamos una bonita amistad con ellos). La comida fue una pasada, y qué decir de los postres, excelentes. En nuestra mesa, en la que nos sentábamos las cuatro chicas, cada día había más variedad de postres, no queríamos dejar de probar ninguno. A demás, si algo de lo que habías pedido no te había gustado, automáticamente te lo cambiaban por otra cosa de la carta, sin ningún problema.

Tras la cena había una espectáculo de presentación de todos los bailarines y artistas que amenizarían nuestras noches después de las cenas. Luego celebramos nuestro particular alumbrao en la discoteca del barco con sevillanas y rebujito incluido, a demás a partir de las 00.00h era mi cumpleaños y el de otro de nosotros así que os podéis imaginar como acabo la velada.

8 de Abril (Myconos): Al amanecer ya estábamos en Mikonos, la primera noche transcurrió con normalidad, la verdad el barco no se movió casi nada. Hacía un día increíble, y para aprovecharlo nos fuimos temprano a desayunar al restaurante, y nos preparamos para desembarcar. El barco había puesto un bus que nos llevaba del puerto al pueblo.

Cuando llegamos, lo primero que vimos fue un sitio de alquiler de coche y motos, y decimos alquilar dos coches (10 o 11€ por persona) y dos motos (15€ cada moto). Algo curioso es que, por lo que nos dijeron, en Grecia con el carnet de coche no está permitido conducir ciclomotores, en cambio quads si. Así que alquilamos un par de quads. Era la primera vez que conducía uno, así fue bastante chistoso hasta que le pillé el tranquillo. Nos habían dicho que en la parte sur de la isla era donde estaban las playas y los paisajes más bonitos, así que fuimos hasta allí.

Llegamos hasta una playa increíble de arena blanca y aguas turquesas. Había algunos hoteles con sus restaurantes en la playa, pero muy pequeñitos y perfectamente integrados en el paisaje. Como hasta la tarde no teníamos que entregar los coches, dejamos los quads y nos montamos todos en los coches. Dejamos aparcados los coches en el puerto y fuimos a comer (fue el único almuerzo que hicimos en el barco). Enseguida nos dispusimos a salir de nuevo. Algunos se quedaron en el barco por el cansancio, incluido uno de los conductores de los coches, así que decidimos que conduciría yo. Pasamos toda la tarde recorriendo la isla. Visitamos el pueblo, que era precioso, las casas todas blancas, y ninguna de más de dos pisos. Todas tenían las persianas azules y verdes. Nos hicimos fotos en los molinos típicos de la isla, visitamos el monasterio que está en el interior y el lago. Hicimos de todo.

Hacia las 18.00h entregamos los coches, y llegamos justito al último bus. El conductor nos hizo el favor de llevarnos, porque prácticamente éramos los últimos. Ese día me di cuenta de que, todo el mundo en las ciudades que habíamos visitado hasta entonces hablaba ingles, desde el chofer del autobús, hasta un agricultor al que le preguntamos como llegar a la playa. Myconos es famosa por sus fiestas, aunque no pudimos disfrutarlas ya que por la noche estábamos navegando. Despedimos el pueblo desde el jacuzzi, bebiendo el champán que habíamos pedido que nos trajeran para tomar allí mismo.

Esa noche cenamos de todo, cada día a demás nos pedíamos más postres para probarlos todos, estaban riquísimos. El barco tuvo el detalle de regalarnos una tarta al los cumpleañeros, y unas felicitaciones de parte del capitán. Nos cantó todo el restaurante el cumpleaños feliz a Álvaro y a mí. Tras la cena venía el espectáculo. Aquella noche era una combinación de todo tipo de bailes, clásico, tango, salsa, de todo. Era increíble lo rápido que cambiaban de registro y de ropa los bailarines. Luego se eligió a Mister Neptuno en la disco, donde todos nuestros chicos fueron derrotados. Aprendimos a bailar con los animadores y bailarines de todo; Mayonesa, Tu Velero, El Baile del Meme, etc. Animábamos a toda la discoteca, lo pasamos en grande y volvimos a celebrar nuestro cumple. También llegamos al cuerdo con el DJ de que en cuanto se empezara a ir la gente a dormir, empezaría a poner música en condiciones. Y así fue. La fiesta la continuamos en el pasillo de nuestra habitación. Realmente acabaron todas allí.

9 de Abril (Rodas): Esa mañana amanecimos en Rodas, la isla más extensa del Dodecaneso, situada al sur de Turquía. El día estaba bastante nublado. Nos despertamos tarde, así que nos quedamos sin desayuno a la carta y subimos al bufet. En cuanto acabamos, nos preparamos y desembarcamos. Como nuestro objetivo era visitar primero Lindos (a 45 min), alquilamos unos coches cerca del puerto, Concretamente una furgoneta de 7 plazas y un coche pequeño. Todo eso
a 10€ por persona. Nos salía mucho mas rentable este sistema que ir con las excursiones del barco, ya que costaban entre 60 y 80€/pax. A demás así veíamos lo que nos interesaba.

Al llegar a Lindos nos impresionó la preciosa bahía, muy pequeñita y casi cerrada al mar, el agua era cristalina, y la orografía del terreno la hacía incluso más espectacular. La recorrimos a pié puesto que el acceso en coche está prohibido por haber sido declarada Conjunto Histórico Nacional. El pueblo tenía una acrópolis, y esta sí la pudimos ver. Menos mal, sino más de uno hubiese puesto el grito en el cielo después de lo de Atenas. Jeje. Aunque no fue tan impresionante como esta última, y todavía haciendo excavaciones, poseía unas vistas espectaculares y era muy bonita. Nos gusto mucho. El almuerzo lo hicimos allí. Ya que no a todos nos agradaba la idea de comer pitas, y que a otros nos les convencía mucho la higiene de algunos sitios, comimos en un chiringuito de comida italiana para llevar. Unas calzzones, y unas porciones fueron nuestra comida (nos costó unos 5 o 6€), bastante buenas por cierto.

Tras recorrer el pueblo a pie por sus estrechas calles, repletas de turistas y tiendas de suvernirs, cogimos los coches de vuelta a Rodas. A la vuelta nos empezó a llover, pero al llegar a la muralla parece que nos dio un descanso. Visitamos toda la ciudad medieval declarada Ciudad Patrimonio mundial. La impresión que nos dio era la de haber vuelto a la edad media, con sus calles empedradas y sus cantinas. La tarde se nos echó a perder cuando empezó a llover un poco más fuerte. Entregamos los coches y nos acercamos al Duty Free del puerto, en el que nos habían comentado que el cartón de tabaco estaba a 15€, así que hicimos algunas compras y nos subimos al barco. Rápidamente nos pusimos el bañador, y lloviendo y todo nos metimos en el jacuzzi, algo que convertimos en un ritual a partir de entonces. Mas tarde nos duchamos y fuimos a cenar, nos pusimos las botas y fuimos a ver el espectáculo. Esta vez había un espectáculo de magia, en el que por cierto participé. Luego asistimos al show del humor. Y como plato fuerte había la noche de los talentos, donde pasajeros y tripulantes demostraban sus destrezas en diferentes ámbitos; Capoeira, canción, Samba, etc. Impresionantes. Luego disco y pasillo. Jeje. Hay que decir que nos portamos bastante bien puesto que ninguna noche recibimos quejas de los otros camarotes.

10 de Abril (Santorini): El día amaneció espectacular y tras el desayuno nos dispusimos a salir. Hoy tocaba Santorini, una preciosa isla concebida a partir de una erupción volcánica seguida por un terremoto. Así tomó la forma de media luna. Esta vez el barco no llegaba hasta el mismo puerto así que una lancha nos transportaba hasta allí.

Al desembarcar, nos dimos cuenta de que había dos maneras de llegar a Fira, que estaba justo encima del acantilado. O bien en burro, a lo cual me negué rotundamente, ya que no me atraía nada la idea de montarme en un pobre burro, que vivía apelotonado entre decenas de otros y que para “ganarse el pan” había de subir cientos de escalones en cuesta haciendo un zig-zag. Así que tomamos el teleférico (4€). Nos asustamos bastante ya que iba bordeando literalmente el acantilado y te da la sensación de que en cualquier momento choca con éste y se descuelga. Al llegar arriba, nos dimos una vuelta, pero enseguida buscamos un sitio para alquilar coches, ya nuestra intención era llegar a Oia, al norte de la isla a unos 40 min. Finalmente encontramos un sitio que nos alquilaban quads a muy buen precio (20€/quad todo el día), así que no nos lo pensamos dos veces. Alquilamos seis motos y salimos en fila india. Impresionante. Todo el mundo nos saludaba en la carretera, la verdad llamábamos mucho la atención.

Al llegar a Oia nos impresionó su increíble belleza y sus impresionantes vistas del mar. Se veía incluso nuestro barco. Oia es un pueblo que esta construido en una escarpadísima pendiente. Todas las casas son blancas y con persianas en diferentes colores, pero todos muy vivos. Tras darnos un buen paseo, decidimos ir a comer, la última lancha salía temprano, así que teníamos que abreviar. Tras perder una de las motos por el camino y volverla a encontrar, dimos a una extensa playa muy parecida al Palmar (Cádiz). Allí encontramos un chiringuito que se llamaba “The Best”. Comimos un montón; carne, pizzas, con un montón de tipo de salsas. Todo por 10€/pax. Seguido de comer regresamos al barco pasando por un supermercado donde pudimos comprar algo de queso feta (típico de Grecia). Regresamos a Santorini y decidimos que tras el mal rato que nos hizo pasar el teleférico, bajaríamos andando. En mala hora, ya que llegamos abajo con las piernas que no nos las sentíamos. Nada que no pudiese solucionar una buena sesión de Jacuzzi con champán. Luego una buena ducha y a cenar. Las cenas cada día eran mejores y cada día nos pedíamos más variedad de platos y postres. La vestimenta apropiada para ese día era de carnaval tropical. El espectáculo fue increíble como si estuvieses en el carnaval de Venecia. Luego había fiesta tropical con infinidad de frutas y postres. Estaba todo decorado con frutas con formas de animales, incluso una escultura de hielo. El concurso de baile de esa noche lo ganó mi amiga Reyes. Una botella de champán fue el premio. Les dio a todos una super paliza. Como siempre la noche siguió en la discoteca. Y acabo en el pasillo con la botella de champán.

11 de Abril (Día de navegación): Debido a que este día el barco estaría navegando todo el día, había numerosas actividades desde primera hora. Era el día perfecto para recuperar todas las energías perdidas todos esos días. El desayuno hoy se alargaría un poco para los más dormilones. Mari se despertó la primera ese día, y me despertó a mí. Habíamos acordado la noche anterior, que si nos despertábamos a tiempo desayunaríamos de todo en el restaurante. Y así fue. Como las clases que nos interesaban no empezaban hasta más tarde decidimos dormir otro rato. Pero nadie se levanto.

Para cuando nos despertamos ya era hora de comer. Y justo después, Reyes y yo fuimos a clases de sevillanas con Luciano, un chico brasileño que bailaba mejor que yo sevillanas. Manda…Jejej. La siguiente clase era bailes brasileños con Caio, nos dio una paliza a todos y no contento, vino Alberto (el malagueño) y lo remató con sus estiramientos. Para entonces eran las 20.00h. La misma hora en que daba comienzo el cocktail con el capitán. Por supuesto no llegamos. Nos dio tiempo a alcanzar la cena y justo justo. Era la cena de gala y teníamos que estar estupendas. Tras la cena daba comienzo el espectáculo de humor con Beto Cesar. Un argentino que estaba como una regadera. Y luego “Mira quien baila”, donde algunos de los bailarines sacaban a bailar a los pasajeros. De todos en el barco era conocida nuestra afición por el baile, así que nos avisaron previamente por si queríamos que nos eligiesen y dijimos que sí. Eric y Caio eran los dos bailarines que nos sacaron a bailar a Reyes y a mí. Finalmente gané yo. Pero estuvo verdaderamente reñido. Mi premio fue la botella de champán y una medalla. Acabamos exhaustas. La discoteca no duro mucho esa noche.

12 de Abril (Dubrovnik): Ese día amaneció lluvioso. Pero parecía que aguantaría. En Dubrovnik (ciudad declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO) atrasamos los relojes una hora. Se nos traslado al puerto en una lancha. Lo primero que hicimos fue ir a una oficina de turismo cerca del puerto y cambiar dinero. A pesar de que en los sitios más turísticos se podía pagar en euros, no nos quisimos arriesgar. Aconsejo que se haga el cálculo bastante aproximado de lo que se va a gastar ya que luego si quieres recuperar los euros, en muchas ocasiones no merece la pena debido a la comisión que te cobran. En general no es muy cara la ciudad. En la oficina de turismo nos dieron gratuitamente todo tipo de información turística, incluyendo las diferentes rutas que se pueden hacer por la ciudad. Así que fuimos a tiro hecho. Cogimos el autobús público y nos dejó justo en la misma muralla.

Pasamos la mañana recorriendo las angostas calles, museos e iglesias que se encontraban dentro de la muralla. Para hacer la ruta por la muralla, tenías que pagar creo recordar que unos 4€. Es importante saber que la mayoría de monumentos, museos y sitios de interés turísticos tienen precios especiales a estudiantes, así que si vais a viajar por algún país de la UE no os olvidéis vuestro carnet de estudiante.

A las 15.00h salía la última lancha al barco puesto que ya partíamos hacia Venecia. Así que volvimos a comer. La tarde comenzó con clases de sevillanas para Reyes y para mí. Tomamos café con los bailarines con los que habíamos bailado la noche anterior, y quedamos para una partida de cartas y unas copas después del espectáculo. Nos arreglamos y fuimos a cenar. El espectáculo de aquella noche era Chicago. Uno de los mejores de todo el crucero. Y más tarde la elección de Miss Drag Queen, donde los pasajeros competían en diferentes pruebas, muy sugerentes por cierto, por llevarse el título. Me eligieron de jurado y nuestros chicos pasaron hasta la semifinal. Al final ganó un descarado, con menos vergüenza que la Veneno. Lo que nos pudimos reir. Tras el lamentable espectáculo, donde nuestros chicos perdieron toda la virilidad, nos fuimos a jugar a cartas. Y luego temprano a la cama.

13 de Abril (Venecia): Ese día el desayuno fue mejor que nunca, puesto que lo hacíamos entrando en Venecia por el canal de Giudecca. Enseguida nos dispusimos a salir. En Venecia el medio de transporte público más utilizado es el vaporetto. Una especie de autobús carisímo que va por los canales principales. Decidimos que pasearíamos hasta llegar a la Plaza de San Marco. Así que cogimos unos mapas en la oficina de turismo y emprendimos el paseo. La ciudad nos encanto en general, nos sorprendió bastante que no oliese mal tal como nos habían dicho. Pero ese día hacía un poco de frío así que supongo que influiría. Visitamos la Scuola grande di San Rocco, estaba repleta de pinturas de Tintoretto. Creo recordar que nos costo unos 8€ entrar con el carnet de estudiante. Pero verdaderamente merece la pena. Compramos mascaras artesanas en una pequeña tienda, algo caras (30€), pero luego descubrimos conforme llegábamos al puente de Rialto que las había mucho más baratas en los chiringuitos para los turistas, no con la misma calidad. Pero no estaban mal. Comimos unas porciones de pizza en la calle que hay que decir que eran riquísimas y bastante barato para lo que nos esperábamos.

Algo típico en Venecia es el trabajo con el cristal, hay objetos de todo tipo, de colores y formas. Verdaderamente bonito. Una de las imágenes más bonitas que recuerdo es cuando nos asomamos al puente de Rialto. La vista era impresionante, nos sumergimos totalmente en la atmosfera veneciana, las góndolas, sus gondoleros, los restaurantes de pasta que los había por doquier, heladerías con helados riquísimos, las cafeterías, etc. Con respecto a las cafeterías, hay que tener cuidado, porque los venecianos te cobran por todo. Por ejemplo en la Plaza de San Marco hay diferente precios en relación a si tomas dentro o en la terraza el café, si es de pié o sentado, si tienen banda de música o no. Y la diferencia puede ser de hasta 5€ en un simple café. La verdad no me parecieron muy agradables los camareros. Lo que sí nos dimos cuenta es que a los venecianos les gustan mucho las españolas, incluso en sus puestos de trabajo se paran para lanzarte un piropo. Era muy curioso.

Por la tarde nos dimos una vuelta en góndola (literalmente, porque no duró mucho). Nos cobraron 80€ por góndola para un máximo de 6 personas (la policía sanciona si se pasan de esta cifra). Es lo mejor que encontramos y me pareció bastante razonable para un grupo grande. Para pocas personas, lo que te recomiendo es que busques por el puerto otras personas que quieran monta y así compartir los gastos, o bien buscar un gondolero que te cobre por persona que suele ser unos 20€/pax. Hay que estar atentos porque se aprovechan mucho de que eres de fuera, y te intentan engañar. En la zona más antigua no circulan coches, la mejor manera de moverte es caminando. Para los establecimientos que tienen que reponer almacén todos los días, la mercancía les llega en una especie de lanchas bastante grandes. Para la vuelta al barco, como estábamos cansadísimos cogimos un vaporetto, nos costó cerca de 8€ (si no lo hubiésemos pagado tampoco se hubiesen dado cuenta puesto que no había ningún tipo de control). Esta tarifa engloba cualquier viaje que hagas en las próximas 2 horas. Al llegar al barco fuimos directamente a cenar y luego a ver el espectáculo de despedida que fue bastante emotivo. Nos despedimos de todo el mundo y fuimos a hacer la maleta. Tenia que estar lista antes de las 3.00h. Luego dimos una vuelta por la disco, la liamos bailando allí, nos despedimos de la gente y a dormir.

14 de Abril (Venecia- Barcelona): Nuestro vuelo salía temprano así que no nos dio tiempo de despedirnos de mucha gente. Despedimos a algunos camareros, de Paula, que ahí sí no pudimos contener las lágrimas cuando la pobre se emocionó, rompimos todas a llorar. Jeje. Nos dimos los correos y al autobús que ya nos estaba esperando con las maletas. Y así acabó todo.
Salimos temprano de Venecia y llegamos a Barcelona hacia media mañana. Como hasta la noche no salía nuestro vuelo a Sevilla. Cogimos el autobús para la ciudad. Existe una conexión de bus que es gratuita y que enlaza con la línea de metro. Comimos en una hamburguesería y dimos una vuelta por tiendas y demás. Agotadísimos regresamos al aeropuerto y de ahí a Sevilla. Donde nos esperaba de nuevo la bendita rutina.

Nunca olvidaremos todas las personas y los sitios que descubrimos durante aquellos días. Supongo que esperamos encontrarlos de nuevo en algún otro punto de nuestras vidas. O en otro crucero el año que viene
¿¿¿¿No chicos????

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