Nápoles: ciudad de adopción





Hasta que no aterricé en el aeropuerto de Capodichino no era consciente que la lucha que habia tenido semanas atrás con mi familia, la empresa y la Universidad por fin iban a tener sus frutos

Fue un lluvioso 1 de Julio del año pasado( único día que me llovió en el verano) cuando llegué a una ciudad que, la cual, lo único que conocía de ella, era que llevaba meses con problemas en la recogida de basuras, que allí es donde se asentaba la mafia, y que desgraciadamente o no iba a pasar mi periodo de prácticas de la universidad.

El escoger este destino fue motivado por una amiga italiana, que estuvo aquí de erasmus, ella siempre me dijo que Nápoles no era como lo pintaban desde fuera, que era diferente, y que conociéndome... seguro que me encantaría.

Tras encontrar un pequeño “bed and breakfast” que me acogiese para mis practicas, me puse manos a la obra para que me concediesen la beca “Erasmus-Práctica”, una beca que de echo fue pionera el año pasado.

Y lo dicho, con la resaca aun de la final de fútbol de la Eurocopa, y tras mi escala en Barcelona, llego a Nápoles, que decir que había leído todo sobre ella y además me había preocupado en alquilar una habitación en un buen barrio. Y lo primero y lo que fue mas importante es que desde el primer día, la gente fue maravillosa conmigo y me ayudaron adaptarme estupendamente.


Para empezar decir que mis primeros días con el italiano fueron los peores, tenia un pánico en coger el teléfono, y lo peor es cuando tenias que hablar inglés, ya que mezclaba palabras en italiano y español.. y en menor número ingles.

No todo fue malo en mi periodo de adaptación, y en especial en la comida. La pizza es el plato estrella, de echo la mozzarella autentica se produce en la región de La Campania, de la que Nápoles es capital. Se fabrica con leche de búfala autóctona, la cual le da un sabor y una textura sin imitación. Así junto a una salsa de tomate, aceite de oliva y albahaca creamos la típica pizza “ Marguerita”, la habitual de comer allí.

Quizás no sorprenda que la pizza sea típica de Nápoles pero si debe sorprender que se puede encontrar pizzas a 3 € , una verdadera tentación para el que no quiera cocinar.

Culturalmente Nápoles es muy rica, y su pasado español está presente en muchas de sus calles, entre las cosas que más me llamaron la atención era encontrar pequeños altares o azulejos religiosos en las esquinas de los edificios del centro, como los que podemos encontrar en el centro de Sevilla.

El paso de los españoles tiene como su mayor testigo el “quartiere spagnolo” o barrio español. Este es el barrio mas peculiar de la ciudad, donde se mezcla la gente más humilde de la ciudad junto a los estudiantes que no pueden pagar los altos precios de los alquileres, todo ello en un entorno donde los antiguos edificios anteriormente ocupados por tropas españolas, las pequeñas y sucias calles empinadas y el caos del ir y del venir de las típicas vespas te introducen en el ambiente mas autentico de Italia.

Personalmente, en mi trabajo de recepcionista aconsejaba siempre la visita del “Decumano Magliore” , en esta calle y en sus cercanías se concentra gran cantidad de iglesias y palacios dignos de visitar. Desde “Piazza Bellini” a “Il Duomo” sin desviarnos mucho por las calles cercanas a “Santo Domenico Magliore” para admirar la gran tradición belenística de Nápoles. Un poco más lejos de allí y al final de Via Toledo,y a pocos minutos del puerto encontramos la “Piazza del Blebiscito”y la preciosa galería de “Umberto II” cuyos techos acristalados y suelos de mármol son dignos de visitar, al igual que es ideal para realizar algunas compras.


Pero si algún día os proponéis visitarla, tenéis que dedicar un día en la visita a Capri.

Nápoles tiene cercanos a su costa 3 islas, bastante diferentes unas de otras, las más grande Ischia, es la perfecta para pasar un fin de semana de camping y perderse en sus bosques y playas, Proscida, la más pequeña, es perfecta para visitarla por un día, y perderse por sus empinadas calles. Pero sin duda la más famosa de todas es Capri.

Famosa por sus calles llenas de tiendas de lujo y su “limoncello” ha sido centro de ocio de muchos famosos del cine, en ella encontraremos envidiosamente grandes casas sitiados en sitios inimaginables con panorámicas realmente preciosas. Si queremos disfrutar de sus pequeñas playas tendremos que pagar , como todo en Capri, yo recomiendo traer de casa un bocadillo, ya que comer allí es realmente caro e dejar el dinero para la playa y los souvenirs.


Por último y lo mejor para terminar el día es cenar en algunos de los restaurantes del paseo marítimo, aquel por el que según cuentan, Bill Clinton (gran enamorado de Nápoles) hacia footing en sus visitas. Después de una cena “napoletana” lo ideal es pasear en dirección “chiaia” pasando por al lado del “Castle dell´Ouvo” y tomar algunas copas en los bares de moda que serpentean el barrio con el mismo nombre.


Qué decir de este breve resumen de mi “ciudad de adopción”, ojalá no tuviera limite para escribir, y son aun muchos sitios y anécdotas que contar, pero que mejor que decir que si tenéis la posibilidad de visitarla, lo hagáis, no os arrepentiréis y os sentiréis como en casa, como yo estuve.

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