Roma, recuerdos eternos...

Aprovechando que un amigo se fué de Erasmus a Roma, decidimos que era una gran oportunidad para conocer esta ciudad. Estuvimos 4 magníficos dias (el cuarto dia realmente no cuenta porque nos marchamos a las 10 de la mañana), desde el 14 de febrero al 18 del pasado 2008. Aterrizamos en el aeropuerto de Fiumicino, a eso de las 12 a.m., nos recogió nuestro amigo Erasmus y nos dirigimos a su piso para dejar el equipaje y empezar la visita...

En primer lugar contaré la parte mas cultural de la visita:

Comenzamos nuestra visita por el Coliseo situado en la Piazza del Colosseo. Es un edificio enorme, majestuoso, da mucho que pensar ya que fué construido hace 2000 años atrás con todo lo que supone: sin gruas, sin materiales avanzados... impresionante. Al lado encontramos las ruinas del foro romano, donde se pueden ver los restos de lo que fué el centro neuralgico de una floreciente ciudad. Lo que mas me llamó la atención fueron el Arco de Tito, situado en la Via Sacra conmemora las victorias del emperador Vespasiano, y las enormes columnas de restos de edificaciones antiguas... habia muchos otros restos que completaban la muestra de lo grandioso y monumental que era todo en esta ciudad.

El segundo dia visitamos el Panteón de Agripa, o la "Rotonda" como le llaman los romanos. Es impresionante, ver un templo plagado de mármol y con unas dimensiones y terminaciones sin parangón. Es llamativo la abertura del centro del techo para dejar entrar luz, que le da una atmósfera casi celestial, lleno de armonia.

A continuación andamos hasta llegar a la famosa, y siempre abarrotada de gente, Fontana di Trevi. Que sea uno de los monumentos mas visitados de Roma no es casualidad. La obra de Nicola Salvi llama la atención por la calidad expresiva de las estátuas que allí se contemplan. A parte de las maravillas arquitectónicas, era curioso la cantidad de vendedores ambulantes que habian, entre la multitud, ofreciendo en su mayoria una especie de boomeran con un palito... Por la tarde, después del almuerzo nos dirigimos a una cafeteria a tomarnos un típico espresso (eso si eran espressos de verdad, y no los que anuncian en la tele...) en una plaza cerca de la Bocca della Veritá, a donde iriamos a continuación.Cuando llegamos nos llevamos dos sorpresas poco gratas. La primera fué que como ibamos un poco a lo “loco” no miramos detalles como los horarios, esto nos pasó factura y nos encontramos el monumento cerrado. La segunda sorpresa fué que salvo la historia que acompaña a la Bocca della Veritá, el monumento en sí, es poco llamativo, la verdad es que creia que el conjunto era mas pintoresco.




El tercer dia fuimos al Vaticano. Lo primero que me llamó la atención es la historia que me contaron mientras estabamos llegando a la plaza construida por Bernini. Originalmente tenia unos accesos mucho mas difíciles, ya que se diseñó una especie de calles laberínticas y angostas que dificultaban el acceso a la plaza, de forma, que tras un arduo camino se llegaba a la grandiosa plaza, para así provocar la sorpresa en el visitante al ver la grandiosidad de la plaza de San Pedro del Vaticano.La basílica es enorme, sorprende la grandiosidad de todo, sobretodo de la cúpula de San Pedro. A continuación guardamos una hora de cola para entrar en los museos Vaticanos, situado en el costado lateral derecho. La cola la verdad es que se hizo entretenida, no solo por que eramos varios amigos los que allí estábamos esperando, sino porque habia varios vendedores ambulantes con abundantes que no paraban de ofrecerte sus productos... curioso al menos. De lo que hay dentro hay tanto que decir que lo mejor es verlo in situ. Habia una sala egipcia, etrusca, romana...todas ellas con una cantidad de obras impresionante. La verdad es que a pesar de que ibamos casi “corriendo” tardamos en recorrerlas casi 3 horas, hasta llegar a las estancias de Rafael, y por fin la Capilla Sixtina. De esta última parte no hay mucho que descubrir de la Capilla Sixtina, pero quizás, para el gran público son desconocidas las Estancias de Rafael (o al menos no suenan tanto)
Son una serie de salas donde el maestro pintó varios frescos antes de la entrada de la Capilla, con motivos religiosos y clásicos. Realmente merece la pena verlas.Hasta aquí duró la visita a los monumentos y museos, la verdad es que durante los trayectos entramos en algunas de las numerosísimas iglésias y plazas romanas, pero sería extenderse demasiado.


En lo referente a la gastronómia, en el país de la pizza y la pasta ya os podeis imaginar... Tuvimos la suerte, de que como ya he dicho al principio, mi amigo Erasmus se conocia los mejores sitios de la ciudad. Canelones, lasañas, macarrones, espaguetis, tallarines, pizzas... comimos de todo, y decir que después de comerlo allí, tengo que decir que los españoles no tenemos ni idea de hacer pasta... Me gustó especialmente, los tallarines a la marinera,
plato sabrosísimo y curioso porque venian los mejillos con cáscara incluida que degustamos en el Momart. Las pizzas de Il Baffetto en la via del Governo Vecchio, donde habia que esperar colas de cerca de una hora (con razón). También me gustó las bruschettas que era una especie de ensalada con un pan de pueblo como base y canónigos y verduras por encima que comimos en Carlomenta.Como amante del café que soy, los espressos y capuccinos fueron mi objetivo constante. No era dificil encontrar cafeterias abarrotadas de gente a casi todas horas, aunque en curiosamente, la mayoria de la gente tomaba el café muy rápido respecto a las constumbres españolas. Por lo visto, que sirvan
los capuccinos templados, es para que no supunga una gran pérdida de tiempo y los clientes puedan marcharse rápido para seguir con sus quehaceres.Otra cosa que desconocia de Roma, eran los helados. Son realmente buenos, casi al nivel de las pizzas, os recomiendo que los proveis en Giolli en la Via Tritone, cerca del Panteón.


Si hablamos de ocio, Roma tiene una variada oferta para los jóvenes que vayan buscando fiesta... Me llamó la atención una discoteca con 3 salas que se llamaba Art Cafe porque estaba situada en el interior de un centro comercial y que además era subterráneo, increible todo, ahí lo dejo... Otro formato curioso de centro de ocio al que asistimos eran a una especie de pub de moda, en el que e ofrecia por precio cerrado lo que ellos llaman: “el aperitivo” (en España sería el equivalente al “tapeo” previo a las hora de comer), que es un buffet libre durante un par de horas, pero que además incluia un coctel y barra libre... este tipo de sitios estaba muy concurrido dias como los domingos.

Una zona muy concurrida por jóvenes es el Trastévere y la escalereta de la plaza de España.


En conclusión Roma, la ciudad eterna, no se puede ver en tres dias. Para verla medianamente bien, hay que estar al menos 10 dias sin parar... Yo al menos me siento satisfecho de haber podido ver y vivido tanto en tan poco, gracias a este amigo que nos hizo de guia perfectamente (ibamos a todos sitios como se dice por aquí “a tiro hecho”). En fín, espero volver pronto a la que es una de las ciudades mas bonitas del mundo, y verla con mucho mas detenimiento, porque de verdad lo merece.

Álvaro Luque.

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